Esta semana, del miércoles 21 al domingo 25 de agosto tendremos la película francesa “Que la fiesta continúe” del director Robert Guédiguian, y protagonizada por una estupenda Ariane Ascaride. Cuenta la historia de una mujer marsellesa y de su historia familiar, con la tragedia de la rue d’Aubagne como telón de fondo, en una narración incisiva y humanista.
«Que la fiesta continúe» se inspira en hechos recientes, específicamente en el colapso de dos edificios en ruinas en la rue d’Aubagne, en el centro histórico de Marsella, ocurrido el 5 de noviembre de 2018. Este trágico evento dejó ocho muertos y un centenar de supervivientes evacuados en situación de desamparo humanitario. La película comienza con imágenes de la catástrofe y del agujero dejado por el edificio, reflejando las graves deficiencias de las políticas urbanas, observado impotentemente por el busto de Homero que adorna el lugar.
La trama de la película se desarrolla alrededor de este vacío en el barrio y sigue la vida de Rosa (interpretada por Ariane Ascaride), una cuidadora a punto de jubilarse, viuda, abuela cariñosa y activista cotidiana. La acompañan sus dos hijos adultos, Sarkis y Minas (Robinson Stévenin y Grégoire Leprince-Ringuet), quienes mantienen viva su herencia armenia, así como su hermano comunista y taxista, Tonio (Gérard Meylan), y una extensa red de amigos íntimos y familiares. Sin embargo, a medida que Rosa se acerca a su jubilación a los 60 años, sus ilusiones comienzan a desmoronarse. Impulsada por la vitalidad de sus seres queridos y su encuentro con Henri (Jean-Pierre Darroussin), Rosa se da cuenta de que nunca es demasiado tarde para perseguir sus propios sueños, tanto políticos como personales.
La película quiere hablar de todo a la vez, a toda velocidad, arrojando una escena detrás de otra y poniendo los puntos sobre las íes lo mejor que puede. La sensación es la de observar un huracán cinematográfico lleno de ideas, pero sobre todo, guiado por una certidumbre absoluta en el proyecto humanista y de esperanza en Europa para transformarse en el amor, alrededor del amor. La cámara acompaña a las ideas con una distancia respetuosa e incluso, aunque no lo crean, encontrarán en el metraje un plan de dron bellísimo con un reencuadre nocturno que casi justifica la invención de ese tipo de cacharros voladores.
Frente a la resignación general y generalizada, vuelve el Guédiguian de la lucha fraternal y espiritual, la lucha pequeña y efectiva, la que no conseguirá clics en redes sociales ni memes de Podemos o de Sumar. Su escritura está en otra órbita y, por lo tanto, resultará anacrónica para los que únicamente gustan de ver su propio ideario plasmado en la pantalla. Al otro lado, para los que gustan del cine y de la vida, es probable que la película les abrace y les estremezca.
Robert Guédiguian
Robert Guédiguian personifica la ciudad de Marsella como ningún otro cineasta francés.
Nació en el barrio más comunista de Marsella en diciembre de 1953. El entorno que vivió de niño y adolescente le marcó muchísimo, tanto como para quedar reflejado en todas sus películas. En su cine retrata a los oprimidos, a los débiles y a los pobres. Según él, ésta debe ser la tarea de los intelectuales y los artistas.
Estudió en la universidad de París en los años setenta pero el éxito le llega en 1997 con Marius y Jeannette. La película con consenso unánime de la crítica internacional, cuenta la historia de amor entre pobres con gran dulzura pero sin ironía.
A partir de entonces el guionista, realizador y productor consagrado se embarca en una carrera de 23 películas. En sus películas, profundamente humanas, aborda cuestiones sociales y retrata una cierta actitud mediterránea desenfadada ante la vida trabajando con un círculo de actores muy unido.
De su filmografía como director podemos destacar entre otras : Las nieves del Kilimanjaro (2011), Presidente Miterrand(2005), Mi padre es ingeniero (2004), La ciudad está tranquila (2000), ¡Al ataque! (2000), De todo corazón, (1998) Marius y Jeannette (1997), El dinero da la felicidad, 1992 o Último verano (1980)
Sinopsis:
Rosa (Ariane Ascaride) vive en Marsella y divide su energía entre su cariñosa familia , su vocacional trabajo de enfermera y su compromiso político. Pero a medida que se acerca su edad de jubilación, su ilusión comienza a flaquear. A las puertas de esa edad, se enamora de Henri (Jean Pierre Darroussin) y mientras se da cuenta de que deberíamos tener dos vidas, una para ayudarnos a nosotros mismos y otra para ayudar a los demás, también entiende que nunca es demasiado tarde para cumplir sus sueños.
**** Atención: 106 minutos de duración **** 1 horas y 46 minutos…
** Calificación por edades: No R.men 7 años **
Funciones
Miércoles 21 – 17,30 h. y 21,30 h. *(V.O.S.E)
Jueves 22 – 19,45 h.
Viernes 23 – 17,30 h. y 21,45 h. *(V.O.S.E)
Sábado 24 – 19,45 h
Domingo 25 – 17,30 h.
*(V.O.S.E) es versión original en francés con subtítulos en español.
La critica ha dicho:
“Todo está expuesto desde una candidez simple (…) Guédiguian acaba siendo enternecedor. (…) es formalmente una de sus obras más sólidas y bien acabadas (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)” Jordi Batlle Caminal: Fotogramas
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“El cineasta armenio-marsellés vuelve a la carga con otro artefacto encantador pensado para inyectar un profético optimismo en las filas de la izquierda francesa (…) cocinado con mimo (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)” Philipp Engel: Cinemanía
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